La vuelta al mundo de Pedro Paulet es un recorrido por la fascinante vida de este genio multifacético (Arequipa, 1874 - Buenos Aires, 1945). Estadista, científico y artista, Paulet fue el sabio que descubrió los principios de la astronáutica en la Francia de Julio Verne y quien rechazó una oferta para fabricar misiles de guerra para los nazis, con el fin de poner sus estudios al servicio del país que amó e imaginó grande, el Perú.

martes, 13 de septiembre de 2016

El Perú Sat-1 y el extraordinario Paulet en la revista Puente

Ha aparecido el número 42 de la prestigiosa revista "Puente", editada por el Colegio de Ingenieros del Perú, que trae, entre otros textos, el artículo "Los Proyectos Extraordinarios de Pedro Paulet" y que comienza así: "Cuando el 5 de julio último, la sonda Juno llegó a Júpiter, el mundo estalló en júbilo. Pocos repararon en que el Leros 1b, el motor principal de la nave que puso a la sonda en la órbita de ese planeta, usaba tetraóxido de nitrógeno, también conocido como peróxido de nitrógeno, el oxidante cuyo uso para naves espaciales fue descubierto por el ingeniero químico peruano Pedro Paulet, hecho que, entre otros, lo coloca entre los pioneros de la era espacial".

A continuación, transcribimos la nota de prensa elaborada por los editores de la revista.

PUENTE, Sociedad y Cultura

Puente, la revista del Colegio de Ingenieros del Perú, nos ofrece en su número 42, una variedad de artículos de ingeniería, literatura, fotografía, pintura y humor, magníficos.  Esta vez debutan César Túpac Yupanqui y Álvaro Mejía con un apasionante reconocimiento al arequipeño Pedro Paulet, ingeniero químico que descubrió el uso del peróxido de nitrógeno para naves espaciales.  Hoy, en plena era espacial, la importancia de su descubrimiento, es absoluta.  Héctor Gallegos nos presenta las indiscutibles ventajas del concreto pretensado para los durmientes de las vías férreas; en vista de los anuncios de trenes de cercanías y de subterráneos sería magnífico que las autoridades tomaran en cuenta su propuesta, validada por los más de cuatro millones de este tipo de durmientes en el mundo entero.  Arturo Rocha Felices nos advierte, como otras veces, que la ingeniería debe lograr que «este mundo terriblemente dinámico sea habitable» para lo cual es preciso tomar en cuenta los fenómenos climáticos y aprender de aquellos ocurridos en el pasado vinculados a la abundancia y escasez de agua.  El escritor Nilo Espinoza nos deleita con la riqueza de esos «vagabundeos» en bicicleta que encendieron la chispa divina entre inventores y artistas.   La entrevista de Rafo León nos permite acercarnos al temperamento y espíritu que laten en este incansable viajero no solo de espacios físicos sino también metafísicos.  Conocer al pionero peruano de la navegación fluvial Benigno Samanez Ocampo de la mano de Zein Zorrilla es vivir minuto a minuto la emoción de su aventura de 500 días, acompañado de su hijo David y de 20 peones, entre barrancos, cascadas, bosques, fiebres, bandadas de murciélagos, cuestas y pendientes medidas paso a paso, hasta alcanzar, por fin, su destino en el caudaloso Mantaro.  Max Castillo Rodríguez nos entrega una semblanza de nuestro famoso tradicionalista Ricardo Palma.  Conoceremos mejor sus contradicciones y las pasiones que desató por su cerrada defensa del famoso «Califa» Nicolás de Piérola.  Conocer la pintura de Fortunato Depero a través de la mirada de Jorge Bernuy es sumamente enriquecedor, nos permite apreciar el universo artístico que rodeaba a este artista a principios del siglo XX, y aproximarnos al Futurismo, aquella corriente que busca integrarse «a la vida cotidiana y reconstruir el universo» al ritmo y velocidad del tiempo marcado por el automóvil y el aeroplano.  Guillermo Niño de Guzmán nos introduce en el mundo de sillar de Denis Maygua Coaquira, fotógrafo que no ha vacilado en acompañar el duro trabajo de los canteros que aún hoy extraen el sillar en peligrosas condiciones, sus imágenes no nos dejar lugar a dudas.  Por último el humor, siempre el humor para relativizar los desafíos de la vida mediante las excelentes creaciones de Luis Freire Sarria y de Carlín.

Es necesario felicitar una vez más al Colegio de Ingenieros del Perú por esta excelente revista que tiene ya diez años de vida y que cumple a cabalidad los objetivos que se planteó desde el primer día: “ Establecer un diálogo fluido entre la ingeniería y la sociedad”. 

sábado, 12 de diciembre de 2015

FRANCIA, LAS MEZQUITAS Y EL ISLAM

El año pasado, un amigo nos alertó sobre la existencia del artículo "Francia y el Islam", firmado por Pedro Paulet en 1916. El atentado contra la revista Charlie Hebdo, ocurrido apenas unos meses después, nos llevó a una pesquisa para situar el escrito en su contexto. Los atentados en París del mes pasado nos empujaron a escribir casi de inmediato el texto que sigue y que despertó el interés de un diario de circulación nacional. Ya que no alcanzó a ver la luz y por  creer que contiene algunos temas de actualidad, lo publicamos aquí con ligeras modificaciones.

Tras los atentados del 13 de noviembre en París, el presidente François Hollande ha declarado que Francia está en guerra contra el Estado Islámico. Para los especialistas, una guerra que viene incubándose de muy antiguo. En todo caso, desde hace tiempo, Francia ha tenido una actitud que oscila entre el rechazo hacia las poblaciones musulmanas -árabes y africanas- y el paternalismo hacia ellas.

Se dice que durante siglos los franceses proclamaron que, gracias a ellos, el Islam no había penetrado en Europa y, refiriéndose a España, que había debido resistir la invasión mora en el medioevo, acuñaron una frase despectiva: “África comienza al sur de los Pirineos”.

“[Y] aquí nos hemos pasado los años procurando borrarla y citándolo como un bochorno”, retrucaba Miguel de Unamuno, en un escrito que, yendo a contracorriente, buscaba evidenciar las tensiones de la genuina cultura española con el afrancesamiento y, por el contrario, sus afinidades con lo africano.

En Sobre la independencia patria, aparecido en 1908, en el centenario del levantamiento de los españoles contra el ejército de Napoleón, Unamuno reivindicaba “el alma africana –y a mucha honra- de nuestro pueblo”.

FRANCIA Y EL LAICISMO

Cuando en 1905, Francia aprobó la Ley de Separación de la Iglesia y el Estado, que declaraba “La República no reconoce, no paga, ni subsidia religión alguna”, nadie podía imaginar que, en la Primera Guerra Mundial, Francia financiaría la construcción de mezquitas en tierras sagradas musulmanas e incluso en París, en retribución a la fiereza con que tropas de sus ex colonias peleaban bajo bandera francesa.

Algunos analistas cuestionaron el doble discurso galo. Por ejemplo, en 1916, el especialista en relaciones internacionales y geopolítica peruano Pedro Paulet casi profetizó, no exento de ironía, que, con tales acciones, Francia buscaba ser una “potencia musulmana”. Su artículo Francia y el Islam apareció en una revista de nombre significativo, África Española. Revista de colonización, órgano de la Liga Africanista Española, creada en 1913 por el Senado ibérico para defender sus intereses comerciales e industriales en Marruecos.

Desde su perspectiva de hombre católico y conservador, Paulet deploraba que Francia, “República tan atea, tan irreligiosa que celebra, el «haber apagado las luminarias del cielo» y que no ha titubeado en romper todo trato con el Vaticano y en confiscar templos y conventos a los católicos nacionales, pues tratándose de los islamitas, lleva sus complacencias hasta en plena guerra, a construirles una mezquita en el centro de París”.

Paulet no pasó por alto la gratitud de las poblaciones musulmanas hacia Francia, manifiesta en “declaraciones como la hecha últimamente por el delegado indígena del Sur de la Regencia. «No deploramos, ha dicho, nuestros muertos en esta guerra, porque hay gloria y honor al morir por Francia. Todo lo que hemos hecho por Francia es poca cosa en comparación de lo que ésta ha hecho por nosotros.»”

LAS MEZQUITAS

La fe religiosa ha sido instrumentalizada con fines políticos tantas veces. Al poeta y político nacionalista turco Ziya Gökalp (1875-1924), se le atribuyen los versos «Las mezquitas son nuestros cuarteles, las cúpulas nuestros cascos, los minaretes nuestras bayonetas y los creyentes nuestros soldados». Al actual presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, quien inició su carrera política esgrimiendo esos versos, se le cuestionaba, cuando fue Primer Ministro, haber construido sinnúmero de mezquitas para islamizar su país pero ninguna escuela.

Todo ello ha servido de abono al prejuicio contra el Islam, una fe religiosa que no es violentista en su origen. Por nuestro lado, contrarios a toda clase de prejuicio, reverenciamos el utópico deseo de Unamuno: “Día llegará –tengo en ello fe y esperanza- en que repitamos con orgullo esa frase y digamos a nuestra vez mirando allende nuestros linderos: «Europa empieza en los Pirineos»”.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Paulet en la revista 12A


Acaba de aparecer el número 0 de la revista 12A. Una publicación sobre temas peruanos, dirigida por el escritor José Donayre Hoefken. El nombre de la revista alude a "uno de los mayores logros del Perú prehispánico, el cual se vincula con la perfección y grandiosidad del Tahuantinsuyo: la Piedra de los Doce Ángulos", escribe Donayre Hoefken. Hemos tenido el privilegio de ver publicada en este número esta semblanza acerca de Pedro Paulet, ubicada como el Tercer Ángulo. Larga vida a 12A.



EL INVENTOR, EL ADELANTADO


En 1927, el peruano Pedro Paulet publicó su proyecto de aeronave impulsada por motores-cohete, los que servirían luego para los viajes al espacio exterior. Aunque este científico es hoy casi un desconocido, se proyecta usar su invento para impulsar las naves que se diseñan para viajar a Marte. Y sus ideas para convertir al Perú en una potencia no han perdido vigencia.


En la década de 1860, el líder civilista y futuro presidente de la República, Manuel Pardo, escribía que habíamos dilapidado la bonanza del guano de islas pero creía que con lo que quedaba por explotar, el Perú debía industrializarse.


En su periodo presidencial (1872-1876), Pardo no pudo cumplir con su proyecto -aunque se le reconoce, por ejemplo, la fundación de la Escuela de Ingenieros, hoy la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI)-. Fue asesinado un año antes de la guerra con Chile (1879-1883).


No obstante, sus ideas calaron en algunos. Uno fue Pedro Paulet Mostajo. Nacido en Arequipa en 1874, su infancia pasó entre las lecturas de Julio Verne y la guerra. Dadas sus altas cualidades intelectuales, sería uno de los jóvenes convocados a trabajar en la Reconstrucción Nacional.


En la adolescencia, integró la Sociedad Patriótica, agrupación inspirada en las ideas de Manuel González Prada, quien creía que, abrazando la ciencia, dejaríamos atrás la pobreza en que nos había dejado la guerra. Ferviente católico, Paulet atendió también las ideas de la encíclica papal Rerum Novarum, que marcaba distancia tanto de la explotación capitalista como del ateísmo comunista.


Con 19 años, consiguió una beca para estudiar ingeniería y arquitectura en la Universidad La Sorbona, de París. En Europa, diseñó el Avión Torpedo en 1902, antecedente de los jets impulsados por cohetes que romperían la barrera del sonido en 1947. Su aeronave era incluso anterior al aeroplano de los Hermanos Wright, de 1903.


Estando en Europa, aprendió que Alemania, el vencedor de la guerra franco-prusiana, era el país de la técnica.


Así, cuando regresó al Perú en 1905, llamado por el Presidente José Pardo -hijo de Manuel Pardo-, a dirigir la Escuela de Artes y Oficios (el espacio de formación de los técnicos que necesitarían los ingenieros peruanos para industrializar el país), planteó replicar el modelo alemán.

Sobrino del líder sindical Santiago Mostajo, se convirtió en el primer constructor de casas para obreros, inspiradas también en el modelo alemán, al ganar el concurso convocado por el Alcalde de Lima, Guillermo Billinghurst. Todo en el marco de su plan industrialista.


Su germanofilia le habría impedido desarrollar esos planes y su aeronave. Con el fin de profesionalizar el Ejército, el Perú había contratado una misión militar francesa, y Chile, una alemana. En la misión militar francesa, primaba la idea de importar aeroplanos galos antes que desarrollar una industria nacional. En 1911, Paulet archivó su proyecto y abandonó el servicio estatal. Hasta 1921, cuando, viviendo en Europa, fue enrolado al cuerpo diplomático.


En 1927, se fundó la Sociedad Astronáutica Alemana, que buscaba construir los motores ideales para viajar por el espacio, donde no existe aire. Tenían claro que debían ser motores de combustible líquido pero no sabían cómo. Paulet dirigió una carta al diario El Comercio, describiendo su invento de tres décadas atrás. Tradujo la carta al alemán y, a partir de 1928, el boletín y libros de algunos miembros de esa agrupación lo mencionaban como pionero aeroespacial. Lo mismo que la enciclopedia astronáutica soviética.


Fiel a su idea de industrializar el Perú y a su admiración por Alemania, pidió alentar la inmigración de científicos de ese país. En los años siguientes, propuso asociarnos industrialmente con Argentina, construyendo una vía férrea que fuese desde El Callao hasta el puerto de Buenos Aires, para tener salida comercial por ambos océanos.


En 1941, con la Segunda Guerra Mundial en curso, fue nombrado diplomático en Argentina. Ahí tiene que haber sabido de los letales V2, misiles con motores de combustible líquido, lanzados por Alemania y fabricados por Wernher von Braun, el joven genio formado en la Sociedad Astronáutica Alemana, donde Paulet era reconocido como un pionero.


En todo caso, en Buenos Aires, el ingeniero peruano expuso, en 1944, su idea de una industria aeronáutica sudamericana. Quería, en verdad, lograr la Unión Sudamericana, basada en la administración mancomunada del carbón y el acero. En 1945, sin embargo, falleció ahí.


Poco después, Von Braun era llevado como prisionero de guerra a EEUU a poco de acabar la guerra. Y en 1950, se dio inicio al proceso para la creación de la Unión Europea, basada la administración del carbón y el acero.


En 1957, el lanzamiento del satélite soviético Sputnik demostró la capacidad de los motores de combustible líquido para los viajes espaciales. En la posterior competencia entre la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y los Estados Unidos, Von Braun, ya liberado de los cargos por genocidio, fue ganando protagonismo hasta llegar a ser el gestor de la llegada del Hombre a la Luna, en 1969, con el Saturno V.


No ha faltado quién le niegue méritos al peruano. Pero, en 2006, el sitio web de la NASA describe un motor muy similar al suyo proyectado para usarse en las naves que viajen a Marte. Pedro Paulet se había adelantado no uno sino dos siglos.

viernes, 30 de enero de 2015

VILLANUEVA: ALMA GEMELA DE PAULET

J.L. Villanueva, sentado, al centro, flanqueado por Gerardo Cornejo Iriarte (izquierda) y José G. Álvarez (derecha).
Fue el primer crítico de arte de Arequipa. Artista polifacético, científico y astrónomo descubridor de una estrella. Fue uno de los fundadores del Centro Artístico de Arequipa en 1890. Hombre tímido, José Luis Villanueva (1872-1932) es hoy casi un desconocido.

VILLANUEVA: ALMA GEMELA DE PAULET

1890, año crucial para la cultura en Arequipa. La Universidad de Harvard instaló ahí el Observatorio Astronómico de Carmen Alto, el más importante del Hemisferio Sur, y se fundó el Centro Artístico de Arequipa, la agrupación que a falta de una Escuela de Bellas Artes, formaría a los artistas de la ciudad.

En ese ambiente privilegiado, aparecieron cultivadores de las ciencias y las artes como Pedro Paulet y, según Francisco Mostajo, “un espíritu gemelo del suyo”: José Luis Villanueva.

Descubridor de una estrella nova, Villanueva fue socio de la Academia de Ciencias de París, según el abogado y arquitecto Gerardo Cornejo Iriarte, amigo y contemporáneo suyo. “La Física, la Química, las Matemáticas y la Astronomía fueron para él campos comunes. Presintió muchos de los grandes descubrimientos modernos”, añade Mostajo. “Paulet, su compañero de arte y afín intelectual- lo calificó de “boceto de genio”. Pero falto de ambiente y de medios, su afán científico se canalizó en artículos de divulgación…”.

Espíritu que replicó en el arte. “Villanueva es el único crítico de arte que ha habido en Arequipa”, sentencia Mostajo. Un análisis del arte colonial arequipeño, en El Comercio del 28 de Julio de 1923, fue su mayor aporte.

En el Centro Artístico, donde se cultivaban la pintura, la escultura y la fotografía, convergieron personalidades que destacarían en el arte o en otros campos, como Paulet, Mostajo, Teodoro Núñez Ureta, Manuel Domingo Pantigoso. O célebres fotógrafos como los hermanos Vargas, Max T. Vargas, Emilio Díaz. Incluso Eduardo López de Romaña, quien sería Presidente de la República desde 1899.

Habitualmente, se reconoce como patriarca del Centro Artístico al pintor José G. Álvarez. La verdad es que tanto Álvarez como Villanueva fueron sus fundadores, según el libro “Los Acuarelistas Arequipeños (1840-1940)”. Se habían conocido trabajando en la Compañía de los Ferrocarriles del Sur.

Y el investigador Saúl Quispe precisa: “Álvarez y Villanueva tuvieron influencia en la formación de la mentalidad de los pintores arequipeños, fueron ellos los que al iniciar de una manera formal la educación plástica, también le dieron a la actividad misma algo de sus personalidades que a través de los años serán características del pintor arequipeño: el carácter humilde de Álvarez y la altivez de Villanueva en constante conflicto se repetirán en los pintores que les siguieron”.

Altivez que Mostajo matizaba: “como todos los tímidos, atesoraba un gran orgullo, que no dejaba sentir, sino cuando se le ofendía con el menor roce”. Orgullo que lo hizo renunciar a empleos bien remunerados. Timidez que lo llenó de sufrimiento y lo llevó al aislamiento.

Su obra más conocida es la llamada Estatua de la Libertad, homenaje a los próceres arequipeños, que fuera entregada a la ciudad de Arequipa en 1926 y se encuentra en la Plaza de San Lázaro. También trabajó paisajes arequipeños en acuarela. Según su sobrina bisnieta, Victoria Villanueva, iniciadora del rescate de su obra, se han encontrado trabajos suyos en metal y esbozos de trabajos en madera y metal. Mostajo apunta: “Como arquitecto, se le debe los proyectos de 2 ó 3 de nuestros edificios públicos, que luego, con modificación de más o menos, se le pretendió usurpar, y los de varios edificios privados, como la casa de Vidaurrázaga. También trazó un plano de la Alameda Jorge Chávez, de concepción novedosa y moderna.”

El Centro Artístico cerraría en 1931. Un año después, el altivo José Luis Villanueva moriría en la pobreza.

POSEER TODAS LAS CIENCIAS
Para Mostajo, Villanueva y Paulet eran continuadores de la tradición de otro arequipeño, Mariano Melgar, “que tuvo la inquietud del arte y la de la ciencia”. Melgar, como recuerda Aurelio Miró Quesada, hizo esta declaración autobiográfica en verso que Villanueva y Paulet hubieran hecho suya, sin duda:
“Desde que mi razón tuvo ejercicio
procuraba adquirir sabiduría;
......................................................
Poseer, si dable es, todas las ciencias
fue toda mi ambición y mi codicia .
Y ese deseo se hizo realidad.”
Hermosa tradición.

sábado, 19 de julio de 2014

La primera caminata lunar (restaurada por la NASA)

Como parte de la celebración por los 45 años de la primera caminata lunar, que duró dos horas y media, la NASA ha restaurado las imágenes tal como fueron emitidas por la televisión a todo el mundo.

domingo, 29 de junio de 2014

Los 140 años de Pedro Paulet

Hoy el diario El Comercio, en el suplemento El Dominical, ha publicado un artículo nuestro por los 140 años del nacimiento de Pedro Paulet. Publicamos la versión original y completa del mismo. Pueden descargar la nota aparecida en el diario, haciendo clic aquí. Al respecto, queremos resaltar algo: la foto aparecida hoy fue tomada por Carla Leví y la composición digital, hecha por Herbert Salvatierra.

140 AÑOS DE UN GENIO
Un 2 de julio, de 1874, nació Pedro Paulet Mostajo, pionero de la era espacial. A 140 años de su natalicio, recordamos al visionario de la ciencia, la arquitectura y la economía mundial. 

En 1891, el comunismo ganaba terreno. El Papa León XIII publicaba entonces la encíclica Rerum Novarum. En defensa de la clase obrera, fustigaba el ateísmo comunista tanto como la explotación capitalista del hombre por el hombre. Era el primer antecedente de la llamada Tercera Vía.
 
Lejos del Vaticano, en Arequipa, Perú, el adolescente Pedro Paulet se debatía entre su estricta formación católica y el pensamiento materialista de González Prada, quien proponía que, mediante la ciencia, superaríamos la pobreza que padecíamos desde la Guerra del Pacífico.
 
Huérfano de padre desde los tres años, su madre, Antonina, buscó el cobijo de su hermano Santiago, líder obrero, padre de Francisco Mostajo, futura figura ilustre de la política y las letras arequipeñas.
 
Pedro y Francisco acudieron al colegio “San Vicente de Paul”, conocido como “la escuela de los pobres”, fundada por el sacerdote francés Hipólito Duhamel. Mientras la prédica de Duhamel caló hondo en Pedro -pensaba hacerse sacerdote-, Francisco se hizo anticlerical.
 
Desde pequeño, Pedro asombraba por su inteligencia y creatividad. Era un artista prometedor. Pero pocos entendían al adolescente que lanzaba cohetes caseros, soñando con viajar al espacio. Por amor al Perú, integró la radical Sociedad Patriótica, liderada por Francisco Gómez de la Torre, seguidor de González Prada. Al morir Antonina, Duhamel le consiguió una beca para estudiar Ingeniería y Arquitectura, en París.

En los laboratorios de La Sorbona, finalizando el siglo XIX, el joven genio, obsesionado con materializar el primer jet de la historia, hizo funcionar un motor-cohete de combustible líquido: había inventado el motor de las naves espaciales. Una explosión lo llevaría preso, acusado de anarquista. En 1901, Eduardo López de Romaña, el primer Presidente ingeniero del Perú, quien lo conocía desde adolescente, le dio inmunidad, nombrándolo Cónsul peruano en París.
 
Regresó con el deseo de industrializar el Perú, en 1905. Dirigió la Escuela de Artes y Oficios, formando los mandos medios que requerían los ingenieros peruanos. Fue el primer constructor de casas para obreros, al ganar un concurso de la Municipalidad de Lima en 1910. Inspiradas en el modelo alemán de casas para obreros, las viviendas, adjudicadas por sorteo, se construyeron en La Victoria. El ingeniero y arquitecto Paulet proponía también la Carretera Interoceánica.

Sus ideas, demasiado adelantadas, incluido su avión, fueron ignoradas. En 1911, volvió a Europa, donde casó con la belga Louise Wilquet. De sus siete hijos, dos murieron en la Primera Guerra Mundial por la escasez de medicinas y alimentos. Paulet sacó adelante a su familia con tesón, fabricando juguetes irrompibles en Londres. Por amor al Perú, volvió al servicio diplomático en 1921.

En 1927, cobró fama mundial al revelar, en El Comercio, su proyecto de nave aeroespacial, el Avión Torpedo. La Sociedad Astronáutica Alemana lo declaró pionero. En 1935, tras ser Cónsul en Yokohama, pronosticó, en un libro sobre la economía japonesa, las fructíferas relaciones comerciales en la Cuenca del Pacífico. Propuso asociarnos con la próspera Argentina, construyendo la Gran Diagonal Sudamericana, un ferrocarril de puerto a puerto, desde el Callao, pasando por La Paz, hasta Buenos Aires, para hacer negocios en ambos océanos (una fusión de la Alianza del Pacífico y el Mercosur actuales). Ésta y la Carretera Interoceánica con Brasil tendrían como núcleo la Basílica a Santa Rosa de Lima sobre el cerro San Cristóbal, el ‘monumento más grande del mundo’, que distinguiría a Lima como la Estatua de la Libertad a New York. En Francia, calificaron su idea de rascacielos para albergar a colonos europeos, a lo largo de la Carretera Interoceánica, como “La Torre de Babel en la Amazonía”.
 
En 1939, el gobierno prometió construir la Siderúrgica de Chimbote. Paulet propuso usarla para atraer a los industriales europeos que huían de la guerra. Confiado en la construcción de ésta, partió como diplomático a Argentina en 1941. Los avatares del conflicto bélico hicieron que el Perú detuviera ese proyecto en 1943. Paulet falleció en 1945.
 
El alemán Wernher von Braun, que había aplicado los principios de funcionamiento del motor-cohete de Paulet a los misiles V2, durante la Segunda Guerra Mundial, hizo lo mismo en el programa Apollo, poniendo al Hombre en la Luna en 1969.
 
LA UNIÓN SUDAMERICANA
En su Breve historia de las doctrinas económicas (1940), escrita para sus alumnos de la Universidad Católica, Paulet rechazaba el hitlerismo, como neo paganismo, y tomaba distancia del capitalismo y del comunismo. Anhelaba un bloque económico sudamericano, con una industria sostenida sobre el carbón y el acero. En 1950, Europa crearía la Comunidad del Carbón y el Acero, que sería el germen de la Unión Europea.

miércoles, 21 de mayo de 2014

La fase del "Ingeniero Entusiasta"


Una cuestión que anima esta investigación es conocer cuál era el escenario tecnológico que encontró Pedro Paulet cuando publicó su carta en el diario "El Comercio" en 1927.


Sin ser exhaustivos, en este breve acápite del libro "Sistemas de astronáutica: una introducción con prácticas y soluciones" (2010), los científicos alemanes Ernst Messerschmid y Stefanos Fasoulas, dan un panorama de lo que sucedía en Alemania, EEUU, Gran Bretaña y la URSS.

En esa mirada panorámica, puede notarse con nitidez el rol central que le cupo al ingeniero peruano en el desarrollo de la astronáutica.

Nótese que, al referirse a él, hablan de sus trabajos experimentales mas no de su obra teórica, desconocida hasta el momento si existiere. Eso coincide con lo que nos dijera alguna vez el Doctor Jorge Heraud, director del Instituto de Radioastronomía de la Pontificia Universidad Católica del Perú: que Paulet no era un científico, sino un inventor.

Lo que no constituye ningún demérito. Creemos que para haber llegado a concebir sus inventos, tuvo que haber pasado por un "proceso teórico", que podría constar en alguna colección privada. Y, en cualquier caso, al final del texto, los autores consideran a Paulet como uno de los cuatro pioneros fundamentales de la astronáutica.

Traducción: cortesía de la traductora Corina Salvatierra Böttger.

1.2.3. La fase del "Ingeniero entusiasta" (1895-1935)
Después de la fase correspondiente a los escritores y los soñadores desatendidos, la cual culminó alrededor de 1927, especialmente, gracias a los trabajos fundamentales de Tsiolkovsky, Robert H. Goddard y Oberth, así como a los experimentos de Goddard y de Pedro E. Paulet, se formaron, por primera vez, grupos de ingenieros entusiastas: la Sociedad para Vuelos Espaciales (Verein für Raumschiffahrt, 1927), la Sociedad Americana Interplanetaria (American Interplanetary Society, 1930), la Sociedad Británica Interplanetaria (British Interplanetary Society, 1930) y el Grupo de Estudios del Movimiento de Reacción (Gruppa Isutschenija Reaktiuwnowo Dwischenija, GIRD, desde 1930), de Moscú y Leningrado, en torno a Sergei Korolev y Friedrich Zander. En la investigación técnico-científica sobre los fundamentos de la propulsión de cohetes y la mecánica de control y vuelo de los mismos, el vuelo espacial tripulado se mantenía siempre en primer plano gracias a Tsiolkovsky, Oberth, Goddard y Paulet. Asimismo, si bien durante la Primera Guerra Mundial y en años posteriores, Oberth y Goddard también buscaron despertar el interés de los estados mayores en el desarrollo de misiles en lugar de armas de gran alcance, no tuvieron éxito. Sin embargo,  es mediante el trabajo de estos cuatro pioneros de la cohetería y la astronáutica que se cumplieron las condiciones que propiciaron un nuevo auge de la tecnología de cohetes alrededor de 1930.