
En octubre del 2006, participé en el Forum de Producción Cinematográfica Doc BsAs. Ahí gané una invitación a Suiza gracias al proyecto de mi película. Y conocí a Milagros Barberis, periodista argentina que, al saber la historia de Paulet, me propuso hacer un artículo. Meses después salió publicado en la revista La Pulseada. Aquí va el texto. Gracias, Milagros, linda la nota. Ya iré por la Patagonia.
Será filmada la vida de un olvidado científico peruano
De Arequipa a la Luna
Pedro Paulet es el padre latinoamericano no reconocido de la aeronavegación espacial. Seguidor de la obra de Julio Verne, inventó el motor a reacción en 1895 y diseñó un cohete a principios del siglo XX. Su proyecto era clavar la bandera de Perú en tierra selenita. A 60 años de su muerte, un realizador prepara una película que promete rescatar a este personaje de un olvido histórico.
Por: Milagros Barberis
Plantar la bandera de Perú en la superficie lunar. La idea –que hoy remitiría a una película de ciencia ficción con cierto gusto a revancha inca– data de fines del siglo XIX y perteneció a Pedro Paulet, un investigador peruano que, a pesar de haber sido castigado con el olvido de la Historia (con “h” mayúscula), tuvo el mérito y la desgracia de ser un adelantado para su época. En 1904, cuando todavía resonaban los aplausos por la hazaña de los hermanos Wright, le pidió apoyo a su gobierno para construir una nave espacial que lo llevara a tierra selenita.
“Sucede que un año antes se había hecho el primer vuelo de avión, por lo tanto Paulet (que pretendía llegar a la Luna) fue tomado como un excéntrico, nadie le creyó y después de muchos intentos decidió abandonar su sueño”, explica Álvaro Mejía, un comunicador y guionista peruano que, por estos días, prepara una película ficcional sobre la vida y los proyectos de este científico nacido en 1874, en Arequipa.
En diálogo con La Pulseada, Mejía comenta cómo llegó a este personaje, relativamente desconocido hasta en su propio país. “El nombre Paulet está en varias calles de Perú, en academias, y un día dije: ‘quiero saber quién es Pedro Paulet’ y me encontré con esta historia impresionante sobre la que empecé a profundizar”.
El Verne peruano
Los escritos relatan que este científico, amante de los libros de Julio Verne, estaba decidido a construir una nave que le permitiera dejar la bandera del Perú en la Luna. “De niño solía lanzar ratoncitos al espacio en cohetes caseros. Después los rescataba vivos y tomaba anotaciones de sus experimentos”, apunta el realizador.
A los 20 años, Paulet fue becado por el gobierno peruano para estudiar Ingeniería y Arquitectura en la Universidad de la Sorbona, Francia, donde todavía vivía Verne. “En 1895, días antes de que se estrenara el cine, inventó el primer motor a reacción de la historia y descubrió el primer combustible líquido”, afirma Mejía, al tiempo que agrega: “en 1902, mientras el prestidigitador George Méliès estrenaba Viaje a la Luna, él diseñaba una nave espacial”.
Ante la negativa del gobierno peruano para financiar su proyecto, Paulet decidió regresar a Europa, donde fundó una exitosa fábrica de juguetes. Posteriormente fue reclutado por su país como diplomático, retomó sus experimentos y “hacia los años ’30 ya era considerado por científicos alemanes como uno de los cuatro padres de la aviación espacial. Sin embargo, ahora se recuerda a tres (Konstantin Zsiolkowsky, Robert Goddard y Hermann Oberth), pero no a Paulet, el único latinoamericano”, refiere Mejía.
A pesar del olvido histórico, Paulet no pasó desapercibido en su época. El director apunta que “Henry Ford le pidió su cohete para utilizarlo en autos de carrera” y que “cuando Wernher Von Braun colocó el cohete en la Luna se basó en sus estudios”.
Inclusive en los años ’30 miembros de la Sociedad de Astrología Alemana visitaron a Paulet con la propuesta de comprarle su invento. “Él descubrió que querían construir misiles de guerra y se negó. No sólo era un hombre pacifista, sino que había perdido dos hijos en la Primera Guerra Mundial. Finalmente murió en 1945 en Buenos Aires siendo diplomático de Perú”, destaca Mejía.
“Hay quienes dicen que el Perú es un país de burócratas”, indica el realizador, tras lo cual agrega: “Paulet era un personaje singular, tenía muy claro lo qué había que hacer, sólo que nadie le creyó. Además todavía no se lo reconoce, a pesar de ser el único latinoamericano en la lista de los cien científicos que realizaron aportes a la carrera espacial”.
La película
Con ánimo de enmendar la historia, Mejía encaró una investigación y la escritura de un guión cinematográfico para evitar que este científico –que también era dibujante, escultor y fotógrafo– “deje de ser una leyenda que pocos conocen”.
La recopilación de material sobre la vida de Paulet también incluyó largas charlas con Megan Paulet, su hija. “Ella está dedicada íntegramente a la memoria de su padre”, narra Mejía y amplía: “Me dice que su papá era prácticamente como su abuelo, porque cuando ella era chiquita él era muy anciano, entonces hay cosas que no se acuerda. Pero lo que sí recuerda es que le decía que un día iban a ir a la Luna e incluso dibujaban la nave especial”.
Entre las ideas que baraja Mejía para su película figura la de animar planos de Paulet y compararlos con los inventos de Verne. “La nave de Paulet (llamada ‘avión torpedo’) era también submarino y Verne tiene el ‘pez-pájaro’, una nave que vuela y que también se sumerge en el mar. Tenían visiones muy parecidas”.
El director eligió ficcionar la historia para poder explotar diversas fábulas latinoamericanas. "He incorporado en el argumento elementos inéditos (los tenía investigados pero recién ahora comienzan a jugar un rol dramático). Por ejemplo, la gran tradición de ‘hombres voladores’ del Perú, que viene desde tiempos precolombinos. Es decir, hombres que ya deseaban volar, como lo muestran ceramios de esa época".
El actor en la foto es José Luis Ruiz.
La foto la tomó Carla Leví.
La composición en computadora la hizo Herbert.
La locación es el Museo Aeronáutico del Perú.
La producción fue de Rosa María.
A todos, ¡muchas gracias!
La idea de la foto es mía.
Será filmada la vida de un olvidado científico peruano
De Arequipa a la Luna
Pedro Paulet es el padre latinoamericano no reconocido de la aeronavegación espacial. Seguidor de la obra de Julio Verne, inventó el motor a reacción en 1895 y diseñó un cohete a principios del siglo XX. Su proyecto era clavar la bandera de Perú en tierra selenita. A 60 años de su muerte, un realizador prepara una película que promete rescatar a este personaje de un olvido histórico.
Por: Milagros Barberis
Plantar la bandera de Perú en la superficie lunar. La idea –que hoy remitiría a una película de ciencia ficción con cierto gusto a revancha inca– data de fines del siglo XIX y perteneció a Pedro Paulet, un investigador peruano que, a pesar de haber sido castigado con el olvido de la Historia (con “h” mayúscula), tuvo el mérito y la desgracia de ser un adelantado para su época. En 1904, cuando todavía resonaban los aplausos por la hazaña de los hermanos Wright, le pidió apoyo a su gobierno para construir una nave espacial que lo llevara a tierra selenita.
“Sucede que un año antes se había hecho el primer vuelo de avión, por lo tanto Paulet (que pretendía llegar a la Luna) fue tomado como un excéntrico, nadie le creyó y después de muchos intentos decidió abandonar su sueño”, explica Álvaro Mejía, un comunicador y guionista peruano que, por estos días, prepara una película ficcional sobre la vida y los proyectos de este científico nacido en 1874, en Arequipa.
En diálogo con La Pulseada, Mejía comenta cómo llegó a este personaje, relativamente desconocido hasta en su propio país. “El nombre Paulet está en varias calles de Perú, en academias, y un día dije: ‘quiero saber quién es Pedro Paulet’ y me encontré con esta historia impresionante sobre la que empecé a profundizar”.
El Verne peruano
Los escritos relatan que este científico, amante de los libros de Julio Verne, estaba decidido a construir una nave que le permitiera dejar la bandera del Perú en la Luna. “De niño solía lanzar ratoncitos al espacio en cohetes caseros. Después los rescataba vivos y tomaba anotaciones de sus experimentos”, apunta el realizador.
A los 20 años, Paulet fue becado por el gobierno peruano para estudiar Ingeniería y Arquitectura en la Universidad de la Sorbona, Francia, donde todavía vivía Verne. “En 1895, días antes de que se estrenara el cine, inventó el primer motor a reacción de la historia y descubrió el primer combustible líquido”, afirma Mejía, al tiempo que agrega: “en 1902, mientras el prestidigitador George Méliès estrenaba Viaje a la Luna, él diseñaba una nave espacial”.
Ante la negativa del gobierno peruano para financiar su proyecto, Paulet decidió regresar a Europa, donde fundó una exitosa fábrica de juguetes. Posteriormente fue reclutado por su país como diplomático, retomó sus experimentos y “hacia los años ’30 ya era considerado por científicos alemanes como uno de los cuatro padres de la aviación espacial. Sin embargo, ahora se recuerda a tres (Konstantin Zsiolkowsky, Robert Goddard y Hermann Oberth), pero no a Paulet, el único latinoamericano”, refiere Mejía.
A pesar del olvido histórico, Paulet no pasó desapercibido en su época. El director apunta que “Henry Ford le pidió su cohete para utilizarlo en autos de carrera” y que “cuando Wernher Von Braun colocó el cohete en la Luna se basó en sus estudios”.
Inclusive en los años ’30 miembros de la Sociedad de Astrología Alemana visitaron a Paulet con la propuesta de comprarle su invento. “Él descubrió que querían construir misiles de guerra y se negó. No sólo era un hombre pacifista, sino que había perdido dos hijos en la Primera Guerra Mundial. Finalmente murió en 1945 en Buenos Aires siendo diplomático de Perú”, destaca Mejía.
“Hay quienes dicen que el Perú es un país de burócratas”, indica el realizador, tras lo cual agrega: “Paulet era un personaje singular, tenía muy claro lo qué había que hacer, sólo que nadie le creyó. Además todavía no se lo reconoce, a pesar de ser el único latinoamericano en la lista de los cien científicos que realizaron aportes a la carrera espacial”.
La película
Con ánimo de enmendar la historia, Mejía encaró una investigación y la escritura de un guión cinematográfico para evitar que este científico –que también era dibujante, escultor y fotógrafo– “deje de ser una leyenda que pocos conocen”.
La recopilación de material sobre la vida de Paulet también incluyó largas charlas con Megan Paulet, su hija. “Ella está dedicada íntegramente a la memoria de su padre”, narra Mejía y amplía: “Me dice que su papá era prácticamente como su abuelo, porque cuando ella era chiquita él era muy anciano, entonces hay cosas que no se acuerda. Pero lo que sí recuerda es que le decía que un día iban a ir a la Luna e incluso dibujaban la nave especial”.
Entre las ideas que baraja Mejía para su película figura la de animar planos de Paulet y compararlos con los inventos de Verne. “La nave de Paulet (llamada ‘avión torpedo’) era también submarino y Verne tiene el ‘pez-pájaro’, una nave que vuela y que también se sumerge en el mar. Tenían visiones muy parecidas”.
El director eligió ficcionar la historia para poder explotar diversas fábulas latinoamericanas. "He incorporado en el argumento elementos inéditos (los tenía investigados pero recién ahora comienzan a jugar un rol dramático). Por ejemplo, la gran tradición de ‘hombres voladores’ del Perú, que viene desde tiempos precolombinos. Es decir, hombres que ya deseaban volar, como lo muestran ceramios de esa época".
El actor en la foto es José Luis Ruiz.
La foto la tomó Carla Leví.
La composición en computadora la hizo Herbert.
La locación es el Museo Aeronáutico del Perú.
La producción fue de Rosa María.
A todos, ¡muchas gracias!
La idea de la foto es mía.
