domingo 2 de noviembre de 2008

Clemente Palma, amigo de Paulet

En los últimos tiempos, la figura del escritor, periodista y crítico literario Clemente Palma está siendo rescatada como precursor de la literatura fantástica peruana. Así, por ejemplo, el próximo 7 de noviembre tendrá lugar la mesa redonda “Nuevos asedios a la narrativa de Clemente Palma”, de la que tomarán parte nuestros buenos amigos Pepe Güich y Pepe Donayre, dos cultores del género. La cita es a las 6:30 pm, en el Auditorio Principal de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Av. Universitaria, s/n). Lo que pocos saben es que Palma, al parecer, fue amigo de Pedro Paulet.

En 1904, Paulet volvió al Perú después de haber estudiado en La Sorbona e iniciado su carrera como diplomático. Comenzó entonces a integrarse a la vida cultural y científica del Perú. Así, en 1905 se inscribió en la Sociedad de Ingenieros del Perú y en otras instituciones.

Además, empezó a escribir artículos de carácter científico en diversas publicaciones, como la revista Prisma y entre 1909 y 1910 fue el primer director de Ilustración Peruana, revista desde la que proponía que el Perú adoptase lo más avanzado de la ciencia internacional. Ambas publicaciones eran de propiedad del fotógrafo y periodista portugués Manuel del Moral.

El oficio de periodista no le era desconocido. Lo había aprendido en el colegio San Vicente de Paúl, fundado por el Padre Duhamel, quien creía que la pluma dominaba el mundo. Y cuando, en su época de estudiante en La Sorbona, se le acabó la beca que le dio el gobierno peruano, enfrentó el cambio de siglo ganándose la vida como corresponsal y caricaturista de los diarios franceses Le Figaro y Petit Republique hasta que obtuvo su primer nombramiento como diplomático.

En Prisma tuvo que alternar con su director, Clemente Palma, hijo del célebre Ricardo Palma. El escritor Daniel Salvo afirma que, además, fueron amigos. Los unía seguramente su interés común en los adelantos científicos que deslumbraban al mundo a inicios del siglo XX. Como bien señala Salvo, sería interesante saber cómo vivieron los dos el paso del cometa Halley en mayo de 1910.

La amistad de ambos parece confirmada por un testimonio del mismo Ricardo Palma. En una carta de 1910, el tradicionalista le contaba a otro hijo suyo, llamado Ricardo como él, que Clemente ya era el redactor de Ilustración Peruana. Y añadía el dato revelador: que luego de la partida de Del Moral a Europa, Clemente “ha roto pajita con Paulet”. Imaginamos que se refiere a que en ese momento dejaron de ser amigos.

¿Qué pudo haber pasado? Quizá la ruptura se explique porque Ilustración Peruana, pese a su interesante contenido, no tuvo la acogida entre el público común que Del Moral esperaba y tuvo que poner en vez de Paulet a Palma, quien como periodista sabía captar el gusto del lector promedio. Idea que se refuerza porque poco después, Palma se haría cargo de la muy célebre revista Variedades, también de propiedad de Del Moral.

Cabe señalar que al final de ese año Paulet regresó a Europa. Al parecer su frustración en el campo periodístico no fue el golpe más duro que recibió, sino que, tras el récord impuesto por Jorge Chávez al atravesar los Alpes, el Perú adoptara los aeroplanos, desechando otras propuestas de aviones, como la suya. Tendría que esperar hasta fines de los años 1920 para que su proyecto concitara el interés de los científicos internacionales.

En cuanto a Palma, temido crítico literario que solía imponer la pauta entre los hombres de letras, tuvo un severo traspié al juzgar de manera equivocada y cruel la obra de un joven poeta, nada menos que César Vallejo. Eso acabó con su prestigio y cayó en el olvido. Hasta ahora en que, como se ve, empieza a ser reivindicado.

Una interesante semblanza de Palma es Clemente Palma. El creador y su obra, publicada por Daniel Salvo en el Diario El Peruano en marzo de este año y que, a continuación, reproducimos.

Clemente Palma (1872-1946) fue una figura de la literatura de comienzos del siglo XX. Hijo del tradicionalista Ricardo Palma, Clemente Palma innovó la escena literaria de su tiempo. Sus críticas y juicios literarios, muchos de ellos polémicos, opacaron otros aspectos de su obra. Es innegable su aporte como director de las revistas culturales Prisma, Variedades y del periódico La Crónica.

Como crítico, literato y filósofo, no cabe duda de que Clemente Palma logró forjarse una reputación en los interesantes años que transcurren entre los siglos XIX y XX. Tanto la publicación de sus Cuentos malévolos como de su tesis El porvenir de las razas en el Perú lo llevan a ocupar un lugar destacado en nuestra historia intelectual.

CIENCIA-FICCIÓN

La narrativa de Clemente Palma (reeditada recientemente por la Pontificia Universidad Católica del Perú) es objeto de un estudio mayor, dada su impronta de originalidad (entre otros, es uno de los primeros autores que escribe cuentos que pueden incluirse dentro del género de ciencia-ficción, poco estudiado en nuestro medio).

Sus cuentos, influenciados por Edgar Allan Poe y el decadentismo, suelen tener un final trágico e inexorable, en correspondencia con los personajes que los protagonizan, llenos de traumas y complejos, incapaces de un comportamiento mesurado o racional. No hay monstruos en sus historias, le basta con la monstruosidad a la que puede llegar el ser humano.

Así, en "Los canastos" asistimos a un acto de maldad pura, ejecutado en contra de un sujeto totalmente inerme y necesitado, condenado totalmente por el acto de maldad que, para colmo, es motivo de regocijo por parte de su autor. Con apenas dos personajes y en ambiente campestre, este cuento es un golpe de horror. Debe haberle ocasionado más de un problema al escritor, dada la muy humana tendencia a identificar a los escritores con las ficciones que originan.

En XYZ, su única novela, publicada en 1935 y lamentablemente ignorada por la crítica de su tiempo, los prodigiosos experimentos del protagonista, capaces de engendrar vida mediante el uso de radio y albúmina, son totalmente desperdiciados, empleados en la reproducción caprichosa de actrices y actores hollywoodenses, a las que se involucrará en obscenas relaciones, conducentes a un trágico final. XYZ es el apodo del protagonista.

Es anecdótico el desarrollo de uno de sus cuentos más famosos, "El día trágico", de 1910, publicado por entregas en la revista, a la sazón dirigida por otro grande, Pedro Paulet Mostajo. En cada entrega, la humanidad se acercaba al "día trágico" del título, esto es, el paso de nuestro planeta por la cola o cauda del cometa Halley, lo cual coincidía con lo informado por diversos observatorios astronómicos. Muchos científicos de la época auguraban el fin del mundo, debido a la asfixia y envenenamiento que provocaría la inhalación de los gases venenosos que seguramente contenía el fenómeno celeste. Demás está decir que el paso del cometa Halley en 1910 fue un acontecimiento espectacular pero inocuo, lo cual es confirmado de forma por demás irónica por el mismo Clemente Palma en el párrafo final de "El día trágico".

Además de esta prolífica producción literaria, Clemente Palma mostró más de una faceta, como la de diplomático, habiendo sido destacado a Francia como cónsul a principios del siglo XX.

GESTOR CULTURAL

También destaca como gestor cultural, pues fue editor de la revista Prisma desde 1906 hasta 1908, año en el cual pasó a dirigir la revista Variedades, labor en la que continuó hasta 1931. Fue también director del diario La Crónica entre 1912 y 1929.

Variedades fue una revista que bien podría decirse que lo tenía todo. Era una revista de múltiples facetas. La moda, los deportes, el mundo de la cultura, la política y el chisme social pasaron por sus páginas, experimentando también con las portadas, las cuales solían encargarse a un ilustrador.

Mención aparte merece el interés que Clemente Palma tenía por las ciencias en general, que se plasmó, como ya vimos, en su narrativa y en sus estudios académicos. Fue amigo de Pedro Paulet Mostajo, nuestro pionero de astronáutica mundial, quien publicó por entregas un importantísimo documento en Variedades, a saber, una relación pormenorizada de todos los laboratorios que existían en nuestro país, mayoritariamente pertenecientes a instituciones de estudios superiores.

EL TEMA DE LA RAZA

Hay dos aspectos de la vida de Clemente Palma que suelen destacarse como puntos en contra respecto a su extensa trayectoria, que como la de todo ser humano, tiene unas de cal y otras de arena.

Uno de sus "errores" es su apresurado juicio sobre César Vallejo, a quien aconsejó dejar la poesía. Digamos que, en esto, Clemente Palma no estuvo menos equivocado que sus detractores, quienes trataron de sumir su obra en el olvido. Cabe recordar lo ocurrido con el propio Vallejo, cuya narrativa, en parte de índole fantástica, fue también tenida en menos durante largo tiempo.

Otro de sus "errores", acaso el más trascendente de su extensa carrera, fue la redacción de su tesis El porvenir de las razas en el Perú, presentada ante la Universidad Nacional Mayor de San Marcos para optar por el grado de bachiller en Letras. El resumen que se suele manejar es, a grandes rasgos, el de un texto denigratorio de las "razas" que integran la población peruana, consideradas por el autor como poco útiles para la gesta de un país moderno y próspero.

La conclusión de Clemente Palma es que los sucesivos gobiernos deberían favorecer la inmigración de alemanes, a quienes consideraba la "raza" más apta y vigorosa de las existentes en el globo.

Es imposible sacar algo positivo de esta tesis. De un lado, el método empleado por el autor mezcla las citas de textos y artículos de biólogos y antropólogos de la época, curiosamente, fervientes defensores de la teoría de la evolución, al tiempo que cuidadosos guardianes de la visión eurocentrista de la época. De otro, los prejuicios que Palma toma por observaciones objetivas, lo cual lo lleva a conclusiones disparatadas.

Sin embargo, cabe precisar que el estudio y análisis de esta tesis no puede prescindir de un ejercicio de ubicación, es decir, que debe tomarse en cuenta la época en la cual fue escrita, el ambiente intelectual y las teorías "científicas" de ese entonces, erróneamente basadas en la "raza" como elemento diferenciador de las distintas naciones, aceptadas y postuladas desde los centros intelectuales más avanzados del momento. Vale decir que Clemente Palma se encontraba en un callejón sin salida: cualquier investigación "seria" sobre las sociedades conducía al tema racial, y de ahí, al sostenimiento de la visión racista de la época, que situaba al elemento caucásico como "superior". Pocos investigadores reparan que esta tesis fue aprobada por catedráticos de la época, y no se tiene noticia de refutación alguna ni durante el año de su publicación ni en años subsiguientes. Ni siquiera desde las orillas del marxismo, representado por José Carlos Mariátegui, se pudo superar esta visión racista de la sociedad.

¿Mal de muchos, consuelo de tontos?
Solo cabría concluir que la única forma de conocer bien la obra de un intelectual es leyéndola y no ocultándola, o escondiéndose de ella. Clemente Palma pudo estar muy errado en sus métodos y conclusiones, pero no tuvo temor a abordar un tema que, a todas luces, era tan polémico entonces como lo es ahora.

Instantáneas (*)
¿Su libro preferido?
–El que quiero escribir y no he escrito.
¿La ciudad en que más le gustaría vivir?
–En la que yo pudiera construir y poblar de gentes que no odien, que no mientan y no envidien.
¿Su ideal patriótico?
–Ver mi país surcado de vías férreas y caminos, y que no se produjeran revoluciones políticas.
¿La mayor satisfacción de su vida de escritor?
–La de no haber solicitado jamás un aplauso.
¿Su opinión de su propia obra literaria?
–Que es tan pobre y mediocre que no me asegurará un sitio en la memoria de mis conciudadanos del porvenir.
¿Las páginas suyas que más quiera o más le satisfagan?
–Las quiero todas: no me satisface ninguna.
¿De no haber sido escritor y periodista que le habría gustado ser?
–Jefe de una tribu salvaje.
¿Cuál es el personaje histórico que más admira?
–El casto José.
¿El héroe actual de sus simpatías?
–El marco alemán.
¿Cuál es su vicio o afición singular?
–El cigarrillo, leal compañero de todas mis empresas espirituales.
¿Su aversión particular?
–La embriaguez.
¿Cuál es su lema?
–No lo tengo, para no contradecirlo con mis actos. Si tuviera alguno sería este: –Dejadme en paz.
(*) Fragmentos de la entrevista a Clemente Palma publicado en Variedades el 3 de marzo de
1923.

2 comentarios:

Kitsune dijo...

El mismo texto de Salvo aparece en la Variedades del 100 aniversario.

Alvaro Mejía dijo...

Hola, Nelly

Gracias por el apunte. Sí, aunque hice la mención al diario El Peruano, se me pasó poner que era tomado del número por el centenario de Variedades.

Para información de todos, Nelly es una investigadora mexicana de la obra de Clemente Palma.

Saludos

A.M.