viernes, 15 de agosto de 2008

El Arquitecto del Futuro (Parte I)

Pedro Paulet no sólo fue el pionero de los vuelos espaciales. Su poder visionario se expresaba en diversos campos. Uno de ellos, el urbanístico. Un ejemplo magnífico es su proyecto para "urbanizar y embellecer el Norte de Lima", según sus propias palabras, y que una feliz circunstancia ha puesto en nuestras manos.

El proyecto constaba de tres grandes partes. Una, la rectificación del cauce y represa del río Rímac para crear una laguna en la que pudieran posarse hidroaviones. Otra, una Basílica a Santa Rosa de Lima en la cumbre del Cerro San Cristóbal (aspirando a edificar el monumento más grande del mundo en homenaje a la santa). Y, por último, la construcción de tres carreteras, que teniendo como núcleo el monumento, se proyectasen una al Callao, otra hacia el Cusco -conectando la vieja y la nueva capital del Perú- y la tercera hacia la Amazonía -uniendo, en consecuencia, a través de Brasil, el Océano Pacífico y el Océano Atlántico-.

Paulet lo concibió en 1932, cuando se encontraba en Rótterdam, cumpliendo labores diplomáticas. Al año siguiente, cuando ya estaba en Yokohama, lo envió a las autoridades peruanas, como puede leerse en la carta adjunta -que hemos tomado del sitio web de la Cancillería-, en la que evidenciaba una vez más su deseo de hacer que el Perú destacase por encima de otras naciones: “
El Brasil, Argentina y Chile han gastado en efecto enormes sumas de dinero con el fin de obtener proyectos similares para sus respectivas capitales, contratando a urbanistas franceses, por lo demás de segundo orden. Y que ese dinero no ha logrado los resultados deseados lo prueba el hecho de que la realización de esos proyectos de urbanistas franceses, visiblemente menos amplios y entusiastas que el mío, no ha sido aún, que yo sepa, celebrada hasta la fecha”.

De la lectura del proyecto se desprende la perfecta coherencia entre su diseño de nave espacial y su concepción de una ciudad moderna. Lo que el Arquitecto Wiley Ludeña define como “pensamiento utópico de contenido urbanístico”. Surge entonces la interrogante de qué hubiese ocurrido si este proyecto -en verdad, una propuesta de alcance nacional- hubiese sido atendido. No pasemos por alto que Paulet, haciendo gala de su sapiencia en Economía, ofrecía ideas sobre cómo financiar las construcciones e inclusive dejaba en claro que se trataba de obras que reportarían significativos ingresos al país. De lo que deducimos que no fueron consideraciones financieras las que impidieron su materialización.

Ofrecemos a continuacuón la primera parte de las
“Explicaciones del proyecto para la urbanización y embellecimiento del norte de Lima”.

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PEDRO E. PAULET
Ing. I.C.A. (*)
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EXPLICACIONES
DEL PROYECTO PARA LA URBANIZACIÓN Y EMBELLECIMIENTO DEL NORTE DE LIMA

Para proceder con claridad debemos considerar en este proyecto tres obras públicas principales distintas por su índole y por el género de recursos financieros que respectivamente requieren:

1) - La URBANIZACIÓN propiamente dicha, cuyo requisito esencial es la rectificación del actual cauce del río Rímac;
2) - El MONUMENTO a Santa Rosa de Lima, con el arreglo arquitectónico del “Cerro San Cristóbal”; y
3) - Las NUEVAS AVENIDAS exteriores, nucleadas por ese monumento y de las que la arteria principal se destina al tráfico internacional entre el Callao y la Montaña (Gran Diagonal peruana) y otra red complementaria que unirá la “carretera Norte” a la “carretera Sur”.

En cada una de estas tres obras, o grupos de obras, vamos a su vez a tratar; a) de su importancia nacional; b) de su índole técnica; c) de sus posibilidades reproductivas; d) de las etapas de su construcción; y e) de los medios financieros para realizarla sin perjudicar a la hacienda pública ni a la economía nacional.

En este proyecto no hay parte que no esté ya hecha en otros países ni problema que no haya sido ya prácticamente resuelto en otras capitales; todas las construcciones propuestas por este proyecto son pues adaptaciones de modelos ya existentes en el Viejo o el Nuevo Mundo y que el autor ha estudiado personalmente, durante más de 30 años. La novedad mundial de este proyecto consiste así en la armonía de su conjunto y en haber sido combinado de modo que su realización esté al alcance de nuestros modestos recursos financieros, sin perjuicio de ser un negocio nacional de los más reproductivos.

De este proyecto, -que es, más bien dicho, un ante-proyecto, - presento ahora sólo la planta general y en la que he omitido todo detalle inútil. Posteriormente, y en vista de las críticas y observaciones razonables a este esquema de conjunto, me será grato publicar los planos más detallados, con sus respectivos cortes, elevaciones, especificaciones y presupuestos y las opiniones al respecto de un gran número de urbanistas e intelectuales extranjeros.

I.- LAS URBANIZACIONES Y LA RECTIFICACIÓN DEL CAUCE DEL RÍMAC.
IMPORTANCIA NACIONAL DE ESTA OBRA.- Si observamos un mapa de la región Lima, como el siguiente, notaremos que el actual cauce del Rímac, desviado por la cadena de cerros que termina en el San


Cristóbal, se encorva al entrar a la ciudad, formando un codo en A (en rojo, en el mapita de arriba) y después otro en B. La rectificación que propongo consiste así en construir un nuevo cauce, bien canalizado, entre A y B, según la línea roja trazada en este mapita. En este nuevo cauce, una represa en el punto C permitirá formar el lago artificial de más o menos 400 hectáreas, que muestra el proyecto y que, en el mapita de arriba, está indicado en L. (La extensión del nuevo cauce, entre A y B, sería aproximadamente de 9 kilómetros; pero como en el proyecto no se ha podido representar sino una región de 3 km. 700 metros, no figuran ahí la totalidad del nuevo cauce ni las obras para desviar al Rímac en el punto A del mapita. Tales detalles no son por lo demás necesarios por ahora). Y lo que conviene retener de toda la anterior explicación es que el nuevo cauce pasaría detrás del Cerro San Cristóbal, lo aislaría del resto de otros cerros y dejaría a nuestra disposición todo el antiguo cauce curvo, entre los puntos A y B del adjunto mapita.

La importancia nacional de esta obra de rectificación del Rímac consiste desde luego en que, gracias a ella, se incorporaría de lleno a la ciudad de Lima todo el ahora sensiblemente apartado “Distrito del Rímac”, con lo que se suprimiría el desequilibrio, en nuestra capital, entre sus barriadas cultas y las vergonzantes de “abajo del puente”, eliminando al mismo tiempo la cloaca de muladares que ahora separa a ambas barriadas, y que exhibe su indecencia a 150 metros de la Plaza de Armas!

CONDICIONES TÉCNICAS.- Construir un canal de 9 kilómetros de largo no es obra de Romanos, aun teniendo en cuenta las dos represas que habría que situar, una antes y, la otra, después del lago, para regularizar la altura de sus aguas, y los dos puentes de un solo arco que igualmente deberían ser edificados antes y después del lago, como lo muestra el plano del proyecto. Pero, esto hecho, la preparación completa de odas las urbanizaciones, -salvo las correspondientes al Monumento a Sta. Rosa que forman, como he dicho, obras aparte, -sería empresa fácil porque los trabajos necesarios, más que de albañilería, serían de terraplenes.

Lo limitado del plano del proyecto no ha permitido hacer figurar ahí algunos sectores útiles, pero alejados, como los siguientes: a derecha, cerca del desvío del río, la Escuela de Selvicultura, el nuevo Jardín Botánico (con grandes plantaciones de quinos) y el Campo de deportes (del que, en el plano, se apercibe la entrada al Golf y al Tenis), estando situados estos tres sectores entre el nuevo cauce del Rímac y la línea del Ferrocarril Central; arriba, en la parte del lago ocultada por el letrero del plano, la Playa artificial; en fin, a izquierda del plano, el Sector militar y el Barrio industrial que, atravesado por la línea del mismo Ferrocarril, se extendería hasta el Callao.

Una circunstancia muy favorable es que, rectificando al Rímac, para construir cuanto se ve en el plano, no se necesita emprender costosas expropiaciones ni demoliciones, ni que desviar las líneas del ferrocarril, ni que inutilizar los puestos existentes (que serían al contrario mejorados), ni que rellenar el viejo cauce del río, ni que en fin alterar violentamente la parte ya construida del Distrito del Rímac. Como lo muestra el plano, las nuevas construcciones y urbanizaciones deben hacerse generalmente en sitios ahora despoblados o en terrenos baldíos, inclusive los disponibles en el viejo cauce del Rímac, por su proyectada rectificación. Por otra parte el proyecto se refiere esencialmente a la urbanización y embellecimiento del Distrito del Rímac, o sea de la margen derecha actual del río; en cuanto a la actual margen izquierda, el proyecto prevé obras complementarias sólo en sitios ahora poco o nada urbanizados: a un lado, la “Plaza de las Provincias”, -que sería una imitación de la famosa Plaza de la Concordia de París, la más bella entre las modernas del mundo, según algunos, -y, al otro lado, los ya mencionados barrios militar e industrial.

La principal ventaja de la obra que nos ocupa consistiría en dotar a Lima con un aeródromo interurbano, y para aviones e hidroaviones, ventaja formidable de la que no dispone hasta la fecha ninguna capital ni ciudad importante en el mundo. El aeródromo proyectado no estaría en efecto a mayor distancia de la Plaza de Armas, hacia el Norte, de la que está, hacia el Sur, la Plaza de la Exposición, mientras que en París, en Bruselas, en Roma, etc. se necesita de una hora o más, en automóvil, para ir del centro de la ciudad a su aeródromo.

Otra ventaja que brinda el proyecto de la transformación de la actual cloaca de muladares, que ya dijimos, en un Parque Zoológico, de mayor extensión y mejor situado que los de Londres, Hamburgo, Nueva York y Buenos Aires, que son ahora los más afamados. Ahora bien esa transformación sería fácil con el sistema Hagenbeck, con los animales al aire libre, separados del público simplemente por foso, lo que no puede ser realizado en muchas capitales por falta de grandes espacios. Además ese grandioso nuevo “Zoo” de Lima sería prolongado por un Parque de Atracciones, asimismo mayor y mejor situado que el más famoso de Europa, es decir el “Tivioli” de Copenhague. Y toda esa transformación de la vieja cuenca del Rímac resultaría así más vistosa y ejemplar que lo que se ha hecho, en casos similares, en Lausana, Basilea y Luxemburgo.

En cuanto a las demás construcciones y nuevas urbanizaciones que muestra el plano del proyecto, su buena situación y ventajas no necesitan ser explicadas. De sólo tenerse en cuenta que el proyecto requiere que ninguna de las casas particulares ahí previstas tenga más de tres pisos y que, sólo en las grandes Avenidas alrededor del Monumento a Sta. Rosa se necesita que los terraplenes sean a poco declive.

POSIBILIDADES REPRODUCTIVAS.- La rectificación del Rímac, que es desde luego lo más costoso de esta parte del proyecto, producirá sin duda un alza considerable en el valor de todos los terrenos y casas actuales de Distrito del Rímac, que la realización de este proyecto convertiría en la parte más bella y valiosa no sólo de Lima sino de la casi totalidad de urbes en otros países. No es pues aventurado contar con que el justo impuesto sobre tal alza de precios aseguraría la retribución de los capitales invertidos en la empresa de esa rectificación. Así no parece indispensable que el Fisco provea la totalidad de esos capitales. Tratándose de un negocio positivo, bastaría que el Estado garantizara un interés razonable a los fondos necesarios, que es fácil conseguir fuera del Perú, tratándose de inversiones inmobiliarias de esta clase.

El proyecto, como es fácil constatarlo en el plano, sólo propone construcciones y obras reproductivas, a corto ó a largo plazo. El problema se reduce pues a distribuir el trabajo y encargar las diversas construcciones a entidades idóneas y calificadas. Siguiendo el buen ejemplo de Europa, las urbanizaciones de casas deberían ser confiadas a Sociedades especiales de Habitaciones, que puedan adquirir capitales a bajo interés, con el control del Gobierno. Y tal medida sería aun más necesaria tratándose de las obras públicas más reproductivas. Por ejemplo ahora se confía la construcción y administración de aeródromos urbanos a las respectivas Cámaras de Comercio, dotándolas así con una nueva y frecuentemente cuantiosa fuente de ingresos. La creación y sostenimiento de los jardines zoológicos, parques de atracciones y playas artificiales son igualmente concedidas por el Gobierno o el Municipio a sociedades reconocidas de “utilidad pública”, en cambio de una participación de esas autoridades en los beneficios netos de la empresa. En fin otras empresas, tal vez menos populares aunque eminentemente educativas, como el Conservatorio de Música, la Estación de emisiones radiofónicas, el Teatro a cielo abierto, son doquier consideradas como “instituciones nacionales”, cuyos beneficios pecuniarios, si los hay, deben ser “reproductivos” para la colectividad y no para intereses particulares.

Conviene observar por último que las construcciones gubernamentales que figuran en el plano del proyecto, -Escuela Politécnica, Instituto de Lymnología y Piscicultura, Oficina de Orientación Profesional, Estación Meteorológica, -así como el nuevo Jardín Botánico y la Escuela de Selvicultura que no ha sido posible incluir en este plano, son establecimientos muy reproductivos en los países donde funcionan los más costosos modelos y que no hay razón para que las adaptaciones de esos modelos a nuestro medio no produzcan beneficios similares a los obtenidos en esos países.

LAS ETAPAS DE ESTA URBANIZACIÓN.- La planta general y esquemática del proyecto ahora presentado comprende un conjunto de construcciones que el autor ha combinado, en vista de modelos principalmente europeos y norteamericanos, con el patriótico fin de dotar a la capital de nuestro país con establecimientos útiles, urbanizaciones modernas y comodidades urbanas que notoriamente ahora le faltan y además con monumentos, perspectivas y atracciones que permitan impulsar el turismo internacional hacia nuestro territorio. Pero tales intenciones, por sinceras y desinteresadas que sean, no autorizan al autor del proyecto a creer que su obra es definitiva y sin defectos. Conviene pues que los que conozcan y amen a Lima, y que además hayan conocido y estudiado imparcialmente a otras concurridas capitales extranjeras, se dignen analizar y criticar el presente proyecto, -que es de la categoría de los llamados en urbanismo “planos ideales”, -y que hagan notar lo que contenga de inútil, de deficiente, de perjudicial o de impracticable.

La obra básica de rectificar el cauce del río no ofrece a priori dificultad técnica alguna y, con menores posibilidades reproductivas, se han hecho y se hacen, en otros países, desvíos mucho más difíciles y costosos de ríos y torrentes. Pero falta saber si, en el terreno, esa rectificación del Rímac puede corresponder al trazo del presente proyecto y si, aun con el requisito indispensable de pasar detrás del Cerro San Cristóbal, el nuevo cauce requiere otro trayecto que el propuesto por este proyecto, lo que alteraría profundamente la situación de sus diversos sectores. En todo caso, si se emprende ese estudio de aplicación, debe tenerse presente que es un grave error urbanístico creer que la belleza y aun la comodidad de una urbe exigen doquier superficies planas, árboles alineados en guerrilla, fachadas tiradas a cordel y aun, pese a Le Corbusier, “masas geométricas” de construcciones. Al contrario, lo que ahora la estética, la razón y también el confort prefieren son terrenos accidentados, variedad horizontal y vertical, combinación, -es cierto que de “difícil facilidad”,- de edificios sin pretensiones, flora exuberante, fauna no enjaulada, rocas y aguas, armonía “vitalizada” de formas y colores, en que lo único bien “plano” y, en cuanto es posible, en línea recta deben ser las pistas para la circulación motorizada.

Si el estudio de aplicación de este proyecto lo confirma o, lo que sería aun mejor, lo perfecciona, su realización tiene naturalmente que ser escalonada en una serie de años, que no debe ser larga para no inmovilizar los capitales invertidos en la obra fines reproductivos. Y, en esa realización, tampoco debe olvidarse que lo urgente no son los edificios, ni mucho menos los monumentos. Lo urgente, -y que a mi juicio no debería exigir más de 3 a 4 años de trabajo, - es en primer lugar la visibilidad, con las obras edilitarias de canalizaciones; después la flora y el agua a discreción; y en seguida las “atracciones”; todo esto antes de la etapa de edificación de habitaciones. Por haber invertido este orden de etapas, muchas urbanizaciones, habitadas por seres humanos en un medio desprovisto de cuanto sostiene la vida, en vez de mejorar, embellecer y prestigiar a la ciudad-madre, la han infectado, afeado y desacreditado.

DE LOS RECURSOS FINANCIEROS PARA ESTA OBRA.- Debemos tener presente que en este primer Capítulo de las “Explicaciones” nos ocupamos sólo de una parte del proyecto: la relativa a la rectificación del cauce del Rímac y a las urbanizaciones facilitadas por esa rectificación. Por consiguiente no vamos a tratar ahora sino del financiamiento de esa parte del proyecto y no del financiamiento de sus otras dos partes, -el Monumento a Sta. Rosa (con la arquitectura del Cerro San Cristóbal) y las Avenidas exteriores (o sea sobre todo la ya mencionada Gran Diagonal peruana)- del que especialmente nos ocuparemos en los otros dos respectivos Capítulos de estas “Explicaciones”. Además conviene aquí anotar que, entre la parte del proyecto que ahora nos ocupa, y que para mayor brevedad llamaremos en lo sucesivo “la Urbanización”, y las otras dos partes que forman el tema de los Capítulos siguientes, y que llamaremos convencionalmente “el Monumento” y “la Diagonal”, hay que establecer las tres siguientes diferencias, muy importantes tratándose de la cuestión del financiamiento para la realización del proyecto:

1a.- La Urbanización es de interés casi exclusivamente nacional y muy remotamente internacional: y aun ese interés podría reducirse a sólo municipal si en esa Urbanización no se comprendiera tantas construcciones gubernamentales de utilidad para todo el Perú. En cambio el Monumento y la Diagonal deben tener un interés internacional, porque Santa Rosa de Lima es una personalidad histórica más americana que peruana y, en lo que concierne a la Diagonal, hay que considerarla como la parte terrestre de la vía continental que, con el Amazonas, unirá al Pacífico con el Atlántico y que formará seguramente la primera y probablemente la mejor de las comunicaciones entre ambos Océanos, a través del centro de Sudamérica.

2a.- Como veremos en los presupuestos especiales y como fácilmente se comprende, el gasto total en la Urbanización (inclusive el costo de sus construcciones gubernamentales), tal como lo muestra el plano del proyecto, puede cifrarse aproximadamente en una tercera parte de lo que costará el Monumento, tal como lo propone el mismo proyecto. Y, de otro lado, no es exagerado calcular que la Diagonal tal como la contemplaremos más adelante, costará a su vez el doble del Monumento, o sea seis veces más que la Urbanización. Es decir, en suma, -y debemos bien meditarlo, - que esta Urbanización costaría una décima parte de cuanto importaría la realización de todo lo tratado y propuesto en el plano del proyecto;

3a.- En fin, es racional que el gasto de una obra sea soportado por los más directamente interesados en su realización. Con tal lógica debemos admitir que los fondos para esa Urbanización sean provistos por la Nación peruana; pero que los fondos para el Monumento y la Diagonal sean proporcionados internacionalmente. Ahora bien, como veremos en los capítulos siguientes, hay medios inmediatos y normalmente seguros de obtener que esa contribución internacional, o mejor dicho del Extranjero, sea amplia y suficiente para realizar esas dos partes internacionales del proyecto y, en tal grado, que la contribución, para las mismas, de la Nación peruana, no le exija dinero sino simplemente “facilidades”. Y, en tal caso, el gasto efectivo de nuestra Nación, para realizar cuanto muestra y propone el plano del proyecto, se reducirá al financiamiento de sólo la Urbanización, es decir, como ya vimos, de la décima parte del gasto global requerido para esa realización.

Por otra parte, en el gasto necesario para la empresa de la Urbanización, hay que distinguir el de la obra colectiva (rectificación del Rímac, viabilidad, trabajos edilitarios, espacios libres, edificios gubernamentales) y el de las obras particulares (edificación en las “concesiones” y construcción de habitaciones o urbanizaciones propiamente dichas). Como se sabe, los gastos particulares en las urbanizaciones deben ser considerados, desde el punto de vista de la Administración, más bien como ingresos (venta de terrenos y la consiguiente tributación inmobiliaria). Nos queda pues a buscar los recursos o fuentes de ingresos para atender el gasto en la obra colectiva. Y a primera vista, examinando, el plano del proyecto, esas fuentes de recursos pueden ser agrupadas en las cinco partidas de ingresos siguientes:

1) - Un impuesto progresivo, aunque moderado y limitado a la duración de los trabajos para rectificar el cauce del río y la consiguiente obra edilitaria, progresivamente al alza de valor de los alquileres y ventas de terrenos y edificios, en el Distrito del Rímac. La tributación similar, aplicada en urbanizaciones de Alemania y Holanda, ha dado siempre mucho dinero, siendo como es de control y percepción muy fáciles;

2) - La venta de terrenos para casas de las nuevas urbanizaciones. Como se ve en el plano del proyecto, todos los terrenos de las construcciones ahí propuestas son actualmente baldíos, o despoblados o pobremente poblados. Expropiados esos terrenos a su actual precio y revendidos por lo menos al valor del metro cuadrado en el Paseo Colón, la diferencia proporcionaría sin duda una cuantiosa suma;

3) - Buena parte de la Urbanización proyectada corresponde a “concesiones”, por lo que los terrenos que cubren no podrían ser vendidos. Pero siempre se podría obtener, como ya dije, una participación en los beneficios de esas concesiones. La concesión del Aeródromo y aun de todo el lago artificial a la Cámara de Comercio de Lima, la del Parque de Atracciones al Touring-Club Peruano, la del “Zoo” a una Sociedad especial, la del Velódromo, de la Playa artificial, del Centro deportivo, etc., a empresas idóneas, no sólo permitiría erigir pronto y sostener bien esas instalaciones, sino hacerles rendir renta creciente;

4) - A una obra de esta clase, que permitiría proporcionar trabajo amplio y largo a miles de obreros, se debería atribuir la mayor parte del fondo de desocupados de la región de Lima;

5) - En fin, todos los establecimientos gubernamentales que el proyecto propone, - Instituto de Lymnología y Piscicultura, Oficina de Orientación profesional, Escuela Politécnica, Barrio militar, Estación Meteorológica, Conservatorio de Música, nuevo Jardín Botánico, Escuela de Selvicultura, - tendrían naturalmente que ser construidos, en el límite de lo disponible, con fondos del Presupuesto. Esos establecimientos son tan indispensable para la Nación que el Gobierno deberá erigirlos tarde o temprano. Pues bien, el proyecto, arbitrando terrenos con conforts urbanos y la mejor situación, permitiría que esas obras se realizaran desde luego.

No faltarían así recursos suficientes para iniciar y efectuar esta Urbanización, los que podrían servir de base o garantía para flotar un empréstito, en caso dado, con capitalistas extranjeros, o bien, - lo que sería mejor, - con una corporación nacional-extranjera. Para empresas inmobiliarias de esta clase se encuentran fácilmente ofertas en todos los mercados de capitales, porque se trata de las operaciones financieras más seguras: las de índole hipotecaria. Y ahora más que nunca hay tendencia en las grandes potencias acreedoras a fomentar tales operaciones, como el mejor remedio a la actual crisis mundial. De este importante asunto me ocupo por lo demás especialmente en la tercera parte de estas “explicaciones”, donde veremos que no es precisamente la falta de capitales lo que podría dificultar la realización de este proyecto por costosa que resulte.

(*) Abreviatura de Ingeniero Civil Industrial Arquitecto