Apareció ayer domingo un artículo nuestro con motivo del 50° aniversario del primer vuelo tripulado al espacio, a cargo del cosmonauta ruso Yuri Gagarin. Esta vez en el suplemento Internacional del diario El Comercio. Pueden descargar las tres páginas haciendo clic aquí. Así podrán apreciar las bonitas imágenes y la bonita diagramación del artículo. No obstante, hemos querido poner el texto del mismo aquí para coincidir con la fecha exacta de la proeza, el 12 abril, y homenajear a Gagarin pero también al pionero de la era espacial, nuestro Pedro Paulet. La imagen de este post es tomada de El año de Yuri Gagarin. La Yuriesfera.Recordamos que anteriormente, habíamos publicado dos artículos de Francisco Miró Quesada, tras su visita a la Unión Soviética en 1959, Una industria de retropropulsión y La mística experiencia del TU, que reflejan el ambiente industrial soviético de entonces.
50 años de una hazaña
El 12 de abril de 1961, en plena Guerra Fría entre la Unión Soviética y Estados Unidos, un teniente de la aviación rusa, de 27 años, a bordo de la nave Vostok 1, fue la primera persona en volar al espacio y contemplar desde ahí la belleza de la Tierra. Ésta es la historia de Yuri Gagarin.
Álvaro Mejía S. (*)
Hijo de un carpintero, Yuri Alekséyevich Gagarin nació el 9 de marzo de 1934. Fue obrero metalúrgico hasta 1954, cuando aprendió a pilotar aviones ligeros en el aeroclub de la ciudad de Sarátov. Se aficionó tanto a volar que, en 1955, ingresó a la Escuela Militar de Pilotos de Orenburgo.
En 1957, el lanzamiento del satélite Sputnik sacudió al mundo. La Unión Soviética establecía superioridad industrial, militar y científica sobre Estados Unidos. En 1958, su artífice, el ingeniero Sergei Korolev, obtuvo luz verde para otros proyectos y, siempre en el más estricto secreto, inició el diseño de la nave Vostok para poner un hombre en el espacio, uno de sus más caros sueños.
En 1959, Gagarin presentó su candidatura para ser el primer cosmonauta de la historia. En 1960, fue elegido entre veinte postulantes tras superar intensas pruebas de resistencia física y psicológica y por un motivo político crucial para la URSS, su origen humilde. A la vez, Korolev realizaba lanzamientos con tripulaciones integradas por perros. El último, en marzo de 1961, fue completamente exitoso y allanó el camino a la misión.
La víspera del 12 de abril, Gagarin no pudo dormir. Al alba, se calzó el traje color naranja de 12 kilos. Dentro del Vostok 1, en el cosmódromo de Tyura-Tam, permaneció solo durante dos horas de preparativos. A las 9:07 am, los motores hicieron ignición y la nave partió. Contaba con los mayores adelantos de la tecnología soviética, destacando en el panel de control el Vzor, instrumento en forma de globo terráqueo fundamental para orientarse en el espacio, mantener la posición deseada y reingresar a Tierra.
Una hora después, se encontraba en pleno espacio exterior, a 28.000 km/h, la “primera velocidad cósmica”. Comunicado con la estación terrena por radio, Gagarin exclamó: “¡Atención! Veo el horizonte de la Tierra. Una aureola muy bonita lo rodea. Como un arco iris que va desde la superficie de la Tierra y por debajo. Muy hermoso. Lo veo por la ventanilla derecha. Veo estrellas a través del Vzor y observo cómo se mueven las estrellas. Una vista realmente hermosa. Continúo el vuelo en la sombra de la Tierra. En la ventanilla de la derecha ahora veo una estrella. Se mueve de izquierda a la derecha por la ventanilla. Se fue la estrellita. Se fue, se fue.” Y dijo después: “Pobladores del mundo, salvaguardemos esta belleza, no la destruyamos”.
La nave dio una vuelta completa a la Tierra. A poco de reingresar, una parte que debía desacoplarse no lo hizo. A 28.000 km/h, la vida de Gagagrin corría peligro. Afortunadamente, el calor del reingreso fundió unos cables y ocurrió la separación. Momentos después, Gagarin se eyectó, aunque su paracaídas cayó lejos del lugar previsto. A las 11 horas de aquel día soleado, las primeras personas en avistarlo fueron dos campesinas, Anna Takhtarova y su nieta.
-“¿Vienes del espacio exterior?”, preguntó Anna, desconcertada.
-“Ciertamente, sí”, dijo Gagarin. «Pero no se preocupe, soy soviético», añadió para calmarla.
Irónicamente, el primer cosmonauta de la historia murió en 1968 al estrellarse el avión MIG-15 que pilotaba. Este martes, varios países le rinden homenaje, entre ellos el Perú, como informa el sitio http://yurisnight.net
EL PERÚ EN LA ERA ESPACIAL
En 2004, en los archivos del Ejército Rojo, se hallaron los planos del cohete que el científico alemán Hermann Oberth fabricaba entre 1928 y 1929 para lanzar en el estreno del filme La Mujer en la Luna (Fritz Lang). Según el diario "Siebenbürguische Zeitung", llegaron ahí gracias a Alexander Scherschevsky, colaborador de Oberth y espía soviético. Así, la influencia alemana en el desarrollo aeroespacial ruso sería temprana. Pero, en 1931, la revista Science et vie informaba que Oberth y el Barón von Opel intentaron construir el cohete del peruano Pedro Paulet –en 1928, Scherschevsky lo había reconocido como pionero aeroespacial en su libro El Cohete para Transporte y Vuelo-. ¿Corresponden esos planos al invento del peruano?
(*) Miembro del Instituto de Estudios Históricos de la FAP